Tenso como la cuerda del arco

¿Qué es la vida sin pasión? Puro cálculo, cálculo que nos lleva siempre al cero, a la muerte, a la ausencia de operaciones, al fin de toda suma. Yo te doy pero esperando algo de más valor de lo que yo he dado o prometido previamente. ¿Dónde está la generosidad? La generosidad, dar en vez de recibir, alinearse en el bando de la solución y no del problema, arrojar luz, ¡más luz!, sobre todas las cosas, los hombres y los paisajes, los hombres y las máquinas, los hombres y sus representaciones, los hombres y los símbolos.

Lo que diferencia al símbolo de los demás medios de representación estriba en que no hay una correspondencia evidente, sino aprendida. El símbolo, ya lo sabían los junguianos, siempre ofrece una significación, una información a mayores de la idea simbolizada. Un pueblo pobre en su psicología simbólica despreciará los árboles, seguramente, pues verá en ellos meros obstáculos para la edificación de un nuevo mamotreto. Un pueblo simbólicamente pobre seguirá fiándose de la construcción como motor de la economía, pues rellena huecos que causan pavor, mucho más pavor que el de los inmuebles vacíos.

Pero el árbol enraiza al hombre a su suelo madre. A la superficie terrestre que habitamos. El árbol representa la permanencia. La resistencia al frío y al viento. Emerge fálico hacia el cielo pero también penetra virilmente en busca del centro hirviente de la Tierra. Ese árbol teñido de magia en la aparición del oráculo en aquel inolvidable "Edipo, hijo de la fortuna" de Pasolini no es únicamente un árbol: sus flechas disparejas muestran el punto en que Cielo y Madre comulgan. El ombligo del mundo. No en vano se llamaba así a Delfos, sede del oráculo apolíneo.

Apolo es luz, es el dios solar por antonomasia. Y todos los dioses solares mueren para regresar. Nos bendicen con su presencia, con su carne, con su virilidad, fecundan los campos, fecundan nuestro espíritu. Osiris y Horus nunca se van, aunque las estrellas originarias hayan estrenado paralajes desde entonces. Dionisos, el Cristo, Mitra: la ceremonia anual de perpetuación de la VIDA. Rindo culto a la VIDA. Nunca más miedo, pues el miedo es enemigo de la VIDA. Ésa es la gran enseñanza de todos los varones solares, omnipresentes en los cultos de la raza europea, solar y fáustica. Ha llegado ya la hora de desterrar el miedo. Morimos y resucitamos. Nacemos de nuevo, cada día, al despertar. El hierro de nuestra sangre fue formado en el seno de una nova. Enterramos a los nuestros y veneramos sus despojos. Sobre sus sagrados restos depositamos flores: la promesa de la NUEVA VIDA, de la VIDA FUTURA. El árbol come y bebe de los restos de nuestros antepasados para ofrecernos el sexo de sus flores y la sazón de sus frutos. Sol, verdor, horizontes. Luz, VIDA. Un día seré un árbol lanzado fototrópicamente al Cielo mientras la cofia de mi raíz fecunda a la Diosa que será madre de mis hijos. Un día seré padre, en el seno de una mujer a la que seguramente no conozco todavía, con la que aún no he tomado siquiera el primer café, ante la que me falta por sentir el primer sonrojo, el primer sudor frío.

¿Nacer para morir?, objetarán las onzas sucias que albergo entre las meninges. No se nace para morir, malditas seáis. Se nace para vivir. Para ser. Para ofrecer una apertura a todo. Todos morimos. Pero mi muerte será solamente mía. No pertenecerá a nadie más. ¿Y sabéis una cosa? Yo no le pertenezco a ella. Yo soy mío.

 

Queda reinaugurado el hilo de este blog en medio de una sociedad repugnante que disculpa ese sistema cavernícola de control natalicio llamado aborto. ¡Dios Apolo, marchando una de fórceps para todos los abortistas!

Aún están abiertos los colegios electorales (”si me queréi, irse”)

Independientemente de cómo se zanje el resultado de las elecciones generales que se están celebrando hoy, las grandes cuestiones seguirán pendientes. Muchas de ellas, quizá las fundamentales, fueron expuestas por Mjölnir hace meses en forma de decálogo en este mismo blog. El bueno de Mjölnir acertaba, a pesar de su ingenuidad. Hoy en día la situación está un poco más escorada hacia la crisis.

A mi entender, la legislatura del "talante" (habría qué ver, antes de nada, de qué tipo de talante se trata) ha sido tiempo perdido para España. Tiempo perdido y un paso atrás. Tiempo perdido porque cada posibilidad de reforma política es un mundo que puede abrirse esplendorosamente para nosotros, si se hacen las cosas bien. Un paso atrás, porque en nuestro seno nos hemos permitido introducir elementos que restan en vez de sumar.

A día de hoy, España carece de una política internacional clara y definida. Al contrario que en tiempos del franquismo (atlantismo, cercanía del mundo árabe, flexibilidad para con el viento de la Historia -véase el caso de Guinea Ecuatorial, entregada "de dulce" para los guineanos aunque se la quedó Macías-), los bandazos de las últimas décadas han terminado dando con España en una tierra de nadie que nos convierte en irrelevantes. Hemos pasado de formar parte del desesperado plan estadounidense para asegurarse el control del crudo que no culminó con la caída de Saddam Hussein a la postmodernidad de la "alianza de civilizaciones". Esta idea, carente por completo de contenido dogmático y orgánico, además de apoyada más que nada por políticos impresentables del mundo ancho y ajeno, parece una especie de redacción de alumno ESO inflada con retórica bastarda. Por otra parte, resulta pasmoso cómo se ríen de nosotros los nuevos mandarines hispanoamericanos. Unos años 90 imperfectos pero esperanzadores en el continente castellanohablante han hecho pasillo a una colección de populistas sin la menor idea ni de economía ni de pensamiento político ni, mucho menos, de moral. En cuanto a la sensación de debilidad que mostramos ante Marruecos, mejor dejarlo para otra ocasión. Pero que no se nos olvide: Marruecos es nuestro enemigo natural. Marruecos ambiciona nuestras plazas de soberanía, nuestro archipiélago canario, nuestra llave del Mediterráneo, nuestra prosperidad. Dudo que haya en el mundo dos países limítrofes con mayor diferencia de renta per cápita que España y Marruecos; asimismo, dudo que haya en el mundo dos países limítrofes con mayor diferencia de cociente intelectual medio poblacional.

En cuanto a esa necesaria autosuficiencia energética que parece interesarnos tan poco, España continúa con la tendencia de las dos últimas décadas de estar cada vez más "colgada" de terceros países. Antes de la llegada del infausto Felipe González a la Moncloa, el 65% de la energía que consumíamos venía del extranjero. Ahora superamos el 80%. La alternativa nuclear parece totalmente aparcada, síntoma de cobardía y de falta de ideas de la casta política.

Ya que hablamos de casta política …. en 1978 se abrió una caja de Pandora de consecuencias más que previsibles. Dos "comunidades autónomas", las regiones de Cataluña y País Vasco, dominan el escenario político nacional desde, por lo menos, 1993. De entrada, supone un desequilibrio de peso político que escandalizaría a cualquiera, y más teniendo en cuenta que esas dos regiones están perdiendo calibre a nivel nacional. En tiempos tardofranquistas, Cataluña y País Vasco eran sinónimo de prosperidad y oportunidades para los demás españoles; actualmente, son regiones en crisis. ¿Cómo ha podido ser que un partido tan pequeño y carente de ideas brillantes como ERC haya mangoneado tanto? Los últimos años de la política catalana han sido un puro esperpento, con o sin Carmelo.

La cohesión nacional forjada tras vendernos una "historia rosa" de la Transición ha sufrido otro golpe no menos duro. ¿Les suena a ustedes lo de la "memoria histórica"? Básicamente consiste en el empleo de las crueldades de uno de los bandos de la guerra civil para intentar dañar electoralmente al PP, partido que no existía en los años 30 del siglo pasado (sí existía el PSOE, pringado hasta las cejas por entonces en proyectos golpistas, pistolerismo callejero, robo de fondos públicos e incluso en alimentar chekas).

En el aspecto económico, el gabinete de Zapatero se ha dedicado al continuismo. No es de extrañar, como en muchas otras cosas, porque Zapatero no pensaba ganar las elecciones (las ganó por el 11-M, algo característico en España, país muy débil ante los ataques terroristas, que reacciona con mucha cobardía y mucho miedo, y que deforma sus líneas políticas a la mínima que le presionan. Seguimos viviendo en ese sistema corporativo que lentamente ha sustituido al verdadero capitalismo: los intuitivos empresarios de décadas atrás, que arriesgaban su dinero y ofrecían productos y servicios realmente novedosos, no homogeneizados con la competencia, han dejado el sitio a cuadras de burócratas del sector privado, que no arriesgan su dinero, copan los consejos de administración haciendo la rosca a las juntas dos veces al año y ofrecen productos prácticamente idénticos a los de la competencia. El capitalista de otrora no aparece o, cuando lo hace, tiene pinta de outsider: vgr. Bill Gates. Eso no ha cambiado. Menos todavía la impresionante inflación que actualmente padecemos, una inflación sorda que poco o nada tiene que ver con el IPC. Nos negamos a aceptar que el TAE de un préstamo hipotecario pueda compararse en condiciones con el precio de los huevos de gallina (que, por cierto, es un precio fijado por una camarilla). ¿Qué alternativas hay? Para Zapatero y Solbes, ninguna.

En cuanto al tema de la inmigración, a mi entender se trata de lo más peligroso, de lo más preocupante. Un país puede sobrevivir a una crisis económica, también a una capitulación, o a una catástrofe natural. A lo que un país no puede sobrevivir es a una sustitución poblacional. Se convierte en otra cosa, deja de ser ese país previo. Hace algo más de una década los babyboomers dejaron paso a una grave crisis demográfica en un país envejecido que veía de repente peligrar el recambio generacional. La ausencia de ideas del PP por aquel entonces fueron suplidas por la vía fácil: sustitución poblacional. ¿Que nos faltan en este tramo de la pirámide dos millones de españoles? Pues nos traemos dos millones de marroquíes, ecuatorianos o lo que sea, pero que sea rápido (algo que agradecieron las patronales de construcción, hostelería y agricultura en perjuicio del currante español). Lejos está el ejemplo de Pablo de Olavide. A la hora de repoblar Sierra Morena, el prócer ilustrado no se acordó de los indiecitos de su Lima natal, sino que recurrió a colonos alemanes. Gracias, don Pablo, por aquel ejemplo caído en saco roto. Zapatero ha acelerado el proceso con regularizaciones en masa que sólo pueden calificarse como una cafrada. Porque las diferencias antropológicas entre poblaciones serán muy sutiles, pero existen. Y se manifestarán en el transcurso de un par de generaciones si el proceso no se invierte con la debida energía y urgencia. Creo que nunca se insistirá lo suficiente sobre esto. España no se hundirá si desaparecen los vendedores ambulantes de marroquinería falsificada. España se hundirá si nos convertimos en una tropa parda de tanto admitir alegremente y sin reflexionar a gentes de pueblos que no han demostrado absolutamente nada en la Historia. La sobrecarga de los servicios sociales y los picos de delincuencia alcanzados parecerán problemas reales pero menores en comparación con este asomo de sustitución poblacional. Vivimos de espaldas a lo real, ése es nuestro problema. Vivimos por encima de nuestras posibilidades. Por eso tenemos como presidentes a individuos huecos y sin talento como Zapatero.

Bueno, no quiero hacer muy largo esto. Los colegios electorales han cerrado ya. Recuerdo cuando fui vocal durante el plebiscito de febrero del 2005 acerca de la mal llamada "Constitución europea", un mamotreto infumable ya muerto, pero que casi toda la gente que fue a votar -¡menuda abstención hubo!- apoyó sin haberla leído: votantes teledirigidos. ¿Merecemos esta clase política?

En breve, resultados.

El agit-prop en imágenes

La televisión no muestra la realidad. La televisión miente. Los creadores de contenidos televisivos mienten. Mienten y callan lo importante, lo que podría salvarnos. Presentan como normal lo anormal, como portentoso lo banal, lo manipulado como puro. En palabras de Guillaume Faye, autor del sencillamente imprescindible "Arqueofuturismo" (el libro y la idea), el chiringuito mundialista que desde los media se nos ha venido vendiendo se caerá por su propio peso, pues su límite no es ya de imprecisión político-ideológica sino puramente físico. Es un mundialismo que no existe salvo en la facilidad de unos cuantos para hacer fortuna vendiendo humo. El mundo no es plano, Tom.

Veamos. Un señor que es productor musical de cierto peso tiene en stock una cancioncilla que podría llevar el título provisional de "Umbrella". La letra es una bobada para adolescentes enamoradas que escribió un oscuro dúo pero puede entrar como relleno en el disco de alguna estrellita. Así, intenta colarla en el regreso de la infumable Britney Spears, pero ya tiene el tracklist completo. De rebote, cae en manos de otro productor, identificado con el mundo del hip-hop, que ve posibilidades de modelar la memez del paraguas al estilo arqueofuturista -pero en lo musical-. Así que la convierte en el mascarón de proa del lanzamiento a lo grande de un nuevo proyecto de estrella, la mulata barbadesa Rihanna, quien no sólo es muchísimo más guapa que Britney Spears (tengo mis ideas sobre las diferencias entre clusters étnicos pero no soy idiota ni me falta el buen gusto) sino que da el pego perfectamente: en el celebrado vídeo-clip, esta semidesconocida chavala aguanta con matrícula de honor el reto de parecer una superdiva mundial. De todas maneras, resulta evidente su carácter de producto, de obra de productor: el soul radiable para la audiencia negra, las bases nítidas (el ritmo me recuerda a una canción de Australian Blonde, "Slow down"; rizando el rizo, y ya en La Costa Brava, Fran le dedicó una canción a Beyoncé: huelga decir que en "Umbrella" enredó Jay-Z) y los subidones de cuerdas simuladas para la audiencia blanca.

Que el éxito de esta estilizada y bellísima platirrina de ojos verdes se debe a que su single capital (es decir, canción + vídeo) es perfecta alegoría de la mundialización en su sentido más propagandístico, más domesticado, más comercializable. Otro producto prefabricado señaladísimo de la música comercial del pasado 2006-2007, en este caso de origen español, Soraya Arnelas, al ser una revisión chunda-chunda de una serie de espantosas canciones de los 80 no sólo tenía menos gracia sino que además limitaba su interés emotivo al público blanco, por muy bella que fuera también la extremeña.

Lo que mejor caracteriza al mundialismo es su corrección política. Es decir, su oscuridad conceptual. No hay en el mundialismo claridad alguna. Si lo que se pretende es alabar una situación geoeconómica en que todos comercian con todos y parece que el mundo se ha empequeñecido (parece, digo) y relajado las fronteras, creo que el momento en que más cerca se estuvo de ello fue en los años previos a la Primera Guerra Mundial, lo que creo que no se le escapa a quienes conocen ese período. De lo que desde luego no se trata es de reflejar ningún tipo de realidad. Salvo que uno considere que la realidad consiste en un ente híbrido cambiando de paisajes apocalípticos y de modelitos "fóllame", por estremecedoramente bello que sea tal ente. Salvo que uno considere que el futuro es Barbados, un peñasco enriquecido por la ausencia de preguntas. Salvo que uno considere que de los media se aprende, aunque sea mediante pildorazos de agit-prop que tienen como lejanas fuentes cinematográficas la manipuladora escuela soviética del montaje creador y el apelmazado culto a la personalidad de los documentalistas nazis. Por algo la idea de esta nueva Europa de los mercaderes nació no en los esfuerzos de reconciliación posteriores a 1945 sino bastante antes, en el think-tank de Goebbels (una gran lectura al respecto: "La fuente impura" de John Laughland). Termino esta entrada con unas cuantas preguntas enloquecidas correteando por mi mente como niños jugando al tú la llevas. Sí, está lloviendo, Rihanna. Y el gran aguacero no tardará. Como el tsunami que devorará la civilización blanca en "La última ola" de Peter Weir, el último maestro cinematográfico de mundos en colisión. Entérate, Kagan.

Tiempo de eclipses

Ya es oficial, el camarada Mjölnir tiene blog propio: losnuevosmandarines.blogsome.com (espero que así deje de importunar al bueno de Uránida al menos durante una temporadita …. y eso que debo admitir que al camarada no le faltan ideas que hacer fluir allí para solaz o enfado de quien quiera leerle)

Quienes estábamos despiertos anoche, madrugada del 20 al 21 de febrero, asistimos a uno de los más bellos espectáculos del Universo: un eclipse. Bello, por su impecable geometricidad. Espectáculo, porque sólo cabía verse. Del Universo, porque la universitas rerum está legislada silenciosamente (silenciosamente para nosotros, claro, pues todo el Cosmos está en vibración). El cono de sombra de nuestro planeta-cuna atravesó Selene con parsimonia hasta conseguir una máxima ocultación cerca de las cuatro de la mañana (GTM, ojo). Cuando ya se oían los gorjeos de los pajarillos en Méndez Núñez la Luna volvía a resplandecer en plenitud; antes, lo poco que se veía de ella recordaba por su irrealidad a un dibujo para una portada de grupo prog, con su color rojo teja (la refracción de la luz solar en nuestra atmósfera) y la corpórea nitidez de su amortiguada aura. La "vida" imita al "arte".

El color rojo tiene su aquel para los uránidas. Hubble constató que las galaxias observadas por él viraban precisamente a rojizo. El efecto Doppler ayudó a entenderlo: ese tono rojizo se debía a una longitud de onda característica de los objetos que se alejan del espectador. Todo lo existente se aleja de un punto primigenio, codificado vulgarmente como Big Bang.

Eso era impensable para el bueno de don Quijote, quien hablaba del Sol y de la Luna como "luminares mayores" a un pobre pastor que pronunciaba "eclipse" como "cris". Se trataba, debo decirlo, del típico recurso humorístico que Cervantes empleó para el primer libro dedicado al ingenioso hidalgo (por el contrario, la segunda parte es mucho más profunda, más dolida y más emocionante).

 

No ha sido el único eclipse de la semana. Un personaje de granguiñol llamado Fidel Castro Ruz que de no haber sido hijo de emigrantes estaría ahora haciendo cola en Caixa Galicia con la cartilla azul en la mano (o no, vaya usted a saber) ha dicho de manera fina y burocrática que no está para lo que estaba. Lo suponíamos; ahora falta conocer el curso de los acontecimientos de los próximos meses. Cuba vive en quietud parmenídea a ojos de un observador superficial. Pero la vitalidad que ha demostrado desde hace décadas el exilio de Miami apunta a que, a la hora de mover la realidad cubana, no faltarán palancas. De todas maneras, no ha sido menor el eclipse intelectual de tanto castrista vergonzante en la prensa nacional: resulta increíble, pero hay gente que continúa manejando las desteñidas ideas de los años sesenta, ajenos a la forja del sistema corporativo en que vivimos, a las crisis energéticas y a los cambios geopolíticos experimentados. El razonamiento sería así: Castro no, que no había libertad; pero la "americanización" tampoco, pues Cuba es rara avis en el Caribe por sus presuntamente altos estándares de educación y sanidad (se los pudo permitir durante el apoyo soviético, equivalente a más de tres veces el total del Plan Marshall, y los puede mantener ahora que Venezuela -quiero decir el tío ése que no voy a nombrar- le regala petróleo para que a su vez lo venda).

A menudo olvidamos lo esencial. Cuba es un país profundamente africanizado. La hibridación de caucasoides con negroides es el paisaje humano característico de la Cuba actual. Eso se refleja, evidentemente, en el puntaje de CI medio poblacional: 85. Un mundo por debajo de los países desarrollados. No voy a insistir en ello, toda vez que Lynn y Vanhanen han dejado el tema no exhausto pero casi con su imprescindible obra maestra IQ and the wealth of nations, pero lo normal -lo esperable- es que Cuba termine desempeñándose más o menos como la República Dominicana, otro país de mulatos cuyo CI medio poblacional es de 84, y por debajo de Costa Rica, el país más próspero y saneado de Centroamérica (mayoría de población blanca y un CI medio de 91). Eso sí, siempre por encima de Haití, nación casi enteramente negra, de CI medio de 72, un pozo de pobreza, corrupción y sufrimiento humano cronificado.

Las demás consideraciones -la reforma política, la estrategia de inversiones públicas, qué sectores son estratégicos y cuáles no, si debe haber crucifijos o pósters de Pikachu en las aulas de enseñanza- serán importantísimas, pero se revelan secundarias. ¿Que soy un determinista? Acerque usted la mano a una hoguera. Notará dolor y retirará la mano. ¿Es eso determinismo?

Esta noche tenemos nuevo eclipse a la vista. El eclipse del discurso inteligente, de la sana confrontación de puntos de vista, de la diferencia ideológica sana. Comienza la campaña electoral en esta nuestra plutocracia de dos partidos bastante parecidos a pesar de lo que querrían hacernos creer una tropa de defensores de Zapatero que van de progres pero tienen mansiones con mucamas y viven de la subvención. El sueño de Gramsci: que los "intelectuales" no critiquen al Poder. Al contrario, que lo apuntalen, que lo mimen, que babeen ante él.

Los intelectuales orgánicos y los nuevos mandarines, todos ellos mentes huecas pero muchos riñones cubiertos, comandan un eclipse más duradero, en el que vivimos y que se desgaja en colores tan irreales como el teja que teñía la Luna ayer.

Adivinando el 2008 desde el rascacielos

Mis pensamientos vuelan hasta el día 1 de febrero del 2002. Ese día compré, no recuerdo en qué tienda pero sí que fue en Santiago, un disco del que había oído maravillas desde hacía ocho años pero del que sólo conocía la canción "Nadadora". Se trataba de "Un soplo en el corazón" -como cierta olvidada película de Malle-, de dos donostiarras llamados escuetamente Family -como cierto olvidado grupo-. En su momento, mediados de los ochenta, eran tres -Javier Aramburu, Inaki Gametxogoicoetxea y Ricardo Aldarondo- bajo el también muy ochentero nombre de La Insidia. Posteriormente Aldarondo abandonó la formación (no se le ha perdido la pista: es crítico de cine y música en Dirigido Por y Rockdelux respectivamente, si bien en la primera revista aparece poco). Con posterioridad el ya dúo se llamará El Joven Lagarto, firmando una maqueta a finales de década en que figura el grueso de lo que publicarían, a caballo entre el 93 y el 94, con el nombre de "Un soplo en el corazón", en el seno de Elefant. En su día no estaría mal hablar un poco de la -horrible- deriva de este sello discográfico, hoy completamente perdido en un absurdo revival ye-yista pero por aquella época matriz de buena parte del indie nacional más interesante. Hum, hoy no toca.

Por aquel entonces la gente se había vuelto loca. En Asturias, en el País Vasco, en Mallorca, en Madrid, en Andalucía y en Cataluña surgían por doquier grupos que en su mayoría cantaban en inglés, veían reflejadas sus andanzas en infinidad de fanzines, eran bien recibidos por cierta prensa -otra les ignoraba-, escuchaban a My Bloody Valentine, Ride y Mercury Rev -también a Pale Saints, Heavenly, Cranes, Ecstasy Of Saint Teresa ….- y tenían por gurús a Julio Ruiz, Luis Calvo y los "malsonando". No viví esa época, la he reconstruido mentalmente a posteriori a base de miles de escuchas, lecturas de publicaciones de entonces, cosas que algún apóstol indie me ha contado (un guiño al primo Valky). En realidad fue precisamente en el citado 2002 cuando comenzó mi amor por nuestra música independiente.

Lo característico de Family era a su vez también lo característico de una de las corrientes del indie de aquella época, y que se conoció como sonido Donosti. Frente a la psicodelia oscura y germanófila de los asturianos, el sonido inglés y melancólico de los andaluces o el abierto yanquismo de los mallorquines, en unos cuantos apartamentos de la capital de provincia más violenta de Europa Occidental se gestó un sonido afrancesado, suave, con querencia por la delicadeza, letras costumbristas y algo cursis, voces asexuadas, con toquecillos de tecno-pop y de tropicalia. Aventuras De Kirlian -después llamados Le Mans-, El Joven Bryan, La Buena Vida …. y Family, éstos más escorados hacia New Order.

Desde que este disco único del dúo -una continuación en forma de álbum conceptual quedó malograda y nunca se supo más de ella- apareciera con sus apastelados azules en las manos de muchos indie-kids, fue considerado una obra no sólo maravillosa y exquisita, sino también única. Máxime cuando por entonces se tenía como el no-va-más de la delicadeza a la vasca a los mediocres Duncan Dhu y el tecno-pop arrasaba -nunca mejor dicho- con los subproductos de OBK, Viceversa y compañía. El secreto de Family era evidente pero muy difícil de imitar: canciones sin estribillo, muy breves, como pinceladas, con presentaciones sencillas, una programación levemente sincopada por debajo que al final de la letra andróginamente cantada por Javier era realzada por más sintetizadores dejando una sensación de honda ternura, como de sueño desvanecido. La prueba de lo inimitable de su estilo está en sus seguidores: algunos grupos posteriores como Gasca o Dar Ful Ful crearon a la sombra de Family discos francamente inferiores al original. La mejor influencia de Family se da siempre a cuentagotas: en lo mejor de Apenino -continuación muy mejorada de Dar Ful Ful: "Pablo miente" recuerda inevitablemente a "Carlos baila" pero la supera-, en el brevísimo minutaje de lo que conocemos de Mirafiori, o en el influjo sobre "compañeros" indies: las bellas "Tierras altas" de Los Planetas y "Un actor mejicano" de La Buena Vida. Prácticamente no he visto foro musical donde el grueso de los intervinientes no consideren "Un soplo en el corazón" una obra maestra total -excluyendo los nichos metaleros, se entiende-. Y así la recordaba yo. Los bonitos títulos, todo escrito en minúsculas ….

Hace unas semanas reescuché el disco de Family. La última escucha podría haber sido de 3 ó 4 años atrás. Ha pasado mucha agua por debajo del puente. Y ¿qué puedo decir? Casi toda la gente que cantaba en inglés en 1993 lo hace ahora en castellano. El noise-pop ya no existe. Los fanzines desaparecieron e incluso las páginas web languidecen, pues cada quisque tiene un blog (sin ir más lejos, el menda Uránida y su deuteragonista Mjölnir). ¿Tiene vigencia actual Family como referente, sus canciones siguen siendo igual de mágicas e inmejorables? Veamos.

Recuerdo que dos de las canciones que más me gustaban eran "El bello verano" y "Dame estrellas o limones". Ahora bien, las noto algo envejecidas, los arreglos son demasiado aparentes -el sonido de lata de una y la pachenbelianada de la otra contrastan con el bonito recuerdo que tenía de ellas-. El himno "Nadadora" me sigue gustando, pero …. sencillamente es una bonita canción, la alternativa ideal para la radiofórmula de entonces. La pega estriba en que la alternativa para la radiofórmula actual debería ser otra cosa, estar en otro sitio, sonar de distinta manera. "Como un aviador" y "Martín se ha ido para siempre" acusan el calco de New Order. En cuanto a "Portugal", y citando por tercera vez a La Buena Vida, a la hora de crear una miniviñeta exótico-costumbrista lo hicieron mucho mejor con la preciosa "Pacífico" de "Soidemersol" (sinceramente, junto con "Hallelujah!" y quizás "Álbum", el único disco de veras memorable de los de Irantzu). "El mapa" resulta tan bossística como la anterior, y me convence mucho más, recordándome los momentos más contemplativos de -segunda cita- Los Planetas del infravalorado "Contra la ley de la gravedad" -no en vano la versionaron en el tributo a Family organizado por -hum, tercera cita- la peña de Rockdelux (¿no está saliendo demasiado endogámico esto?)-. "El buen vigía" figuraba en mi memoria como una joya: queda ahora como simpática cursilería. Y respecto de los infinitos abedules de "Viaje a los sueños polares", habremos de concluir que la fuerza de visualización de las letras de Family está un mundo por debajo de sus pretensiones. Por no hablar de la espantosa letra de "Al otro lado". En fin, de "Yo te perdí una tarde de abril" no hay malas noticias, aunque si le hubieran incluido un pianito habría sonado a patinazo de La Dama Se Esconde. ¿Qué me estoy cargando un gran disco? Mil perdones, pero a mí también me sigue pareciendo un gran disco. Y eso aunque sólo contenga dos canciones verdaderamente extraordinarias, "La noche inventada" y "En el rascacielos". Sólo por ellas dos Family viajará en mi corazón siempre.

"Un soplo en el corazón" me parecía un gran disco. Ahora lo veo como un pequeño gran disco. Sigue albergando esa magia purificadora que lleva como distintivo toda buena música popular. Sigue siendo una obra irrepetible. Sigue mereciendo la pena. Ahora le veo las costuras, pero lo quiero y admiro más que antes. Porque la experiencia de estos últimos años me han ayudado a hacerlo mío en mayor medida que antes. Mi recomendación para quien no lo haya escuchado aún.

"Las ilusiones y algún recuerdo van dibujando en el firmamento un caminito de estrellas multicolor"

Este rascacielos es gigante.

RESET

Ése es el neologismo que me acompaña desde anoche, desde las altas horas de la madrugada. Lo visualizo, sobre fondo blanco o en un parpadeante monitor. El recurrente y simple primer ladrillo en pos de la emancipación, de la vida. Una frase leída en un pdf anónimo va y viene, "sin civilización, reina el caos ….", es un lugar común, sí, pero la termina así: " …. y el sufrimiento se hace crónico". Uno puede irse de su nicho biológico, de su hábitat, de su país, e incluso algunos uránidas han visitado -y vulnerado- en el último medio siglo la órbita terrestre, pero ¿cómo escapar de la propia vida? Imposible desertar de la vida. Ni siquiera muriendo, pues para irse hace falta "ser fuera de", el significado etimológico de existir. Siempre habitaré mi vida. Eso sí, dependerá de mí cómo habitarla: en precario, en usufructo, (sub)arrendado o en plena propiedad.

Es célebre el momento en que Abderramán III cuenta los días dichosos de su vida para concluir: "no llegan a catorce". ¿Cuántos días dichosos he tenido durante este 2007? Últimamente no muchos -y se ha notado en la falta de creatividad a la hora de nuevas singladuras de este blog: hacía casi dos meses que no escribía, y eso es demasiado para quien gusta de escribir-. Llega la esperanza de un año nuevo, una laica renovación de los Cielos y de la Tierra, ciertamente necesaria a tenor de la tendencia última mía de encontrar en canciones depresivas más de un punto de contacto. Sí, claro, en el 2008 ataremos los perros con longanizas. De todas maneras, la visualización de RESET me hace pensar que ese purificador 2008 ha comenzado, "como ladrón", colándose de rondón a las tantas de la madrugada. En el breve interludio, ha sido asesinada Benazir Bhutto.

Esperaremos más noticias así en el 2008. Mucha gente se preocupará porque este planeta, que camina hacia una nueva glaciación, pudiera improbablemente calentarse unas décimas de grado las próximas décadas mientras vivimos en el pico de extracción petrolera mayor de la Historia. Dentro de dos décadas, veremos cuánto debemos a los tecnócratas del desastre de Occidente, dependiente de una energía fósil que declinará en un bienio, que tiene todos sus sectores estratégicos de producción lejos de sus fronteras, para "abaratar" costes, que permite la circulación de una inmensa cantidad de dinero anotado en cuenta sin relación con la riqueza real, que vende armas a sus enemigos (y hasta les financia la adquisición) y que ha importado ejércitos de inmigrantes sin cualificar para que los salarios pagados en agricultura, construcción y hostelería sigan en los niveles de hace una década aun a costa del riesgo de un mestizaje que hunda el CI medio europeo, imprescindible para sostener la competencia tecnológica. Justo lo contrario de lo que una correcta estrategia geopolítica aconsejaría.

El fantasma de Leo Strauss sigue recorriendo Occidente. Feliz solsticio invernal, con un par de días de retraso, para quien esto lea.

Los doce trabajos (VII): la crónica ucrónica de Mjölnir

"En aquel tiempo -me dijo Mjölnir- Saulo de Tarso atravesó la puerta de Damasco para poco después enloquecer. Su pista se perdió. Ninguna nueva secta hebrea llegó a Roma ni a Atenas ni a Alejandría ni a Éfeso. El gran judío de la época, el que dio nombre a aquel siglo, fue Filón. Durante los siglos siguientes, apenas entorpecidos por su historia convulsa, el Imperio vivió un continuado avance en el pensamiento, las ciencias, las obras públicas y la higiene generalizada. Quizá el logro más espectacular, fruto de la ausencia de oscurantismo religioso -el paganismo agonizaba entre las capas más bajas del pueblo y ese "hueco" no había sido sustituido por nada, a excepción de algún extravagante culto egipcio-, fue la aceptación general del modelo heliocéntrico de Heráclides Póntico y Aristarco de Samos. Ello tuvo unas consecuencias fundamentales: la predicción de eclipses y de paralajes de las constelaciones doblegó a los medrosos jefes bárbaros, las expediciones navales más allá del Mar del Norte -basadas en los nuevos conocimientos sobre la esfericidad terrestre- sembraron el pánico entre los escandinavos dando sensación de la omnipresencia e imbatibilidad de Roma, y un grupo de estudiosos de los elementos de la Naturaleza pertenecientes al círculo de protegidos de Hipatia dio con el hallazgo definitivo: la fórmula de la pólvora. Atila fue completamente derrotado; más allá del Danubio, aceptó un rango similar al de los antiguos procónsules. La combinación de incursiones terrestres con un bloqueo naval jamás visto hasta entonces arruinó el peligro sasánida. Roma se había librado de enemigos. Años después, descubriría nuevos territorios al este y circunnavegaría el planeta.

Las relaciones con los pueblos orientales han sido desde entonces relativamente pacíficas, sujetas a un protectorado mercantil suavizado con el tiempo. Actualmente el antiguo Imperio Celeste está helenizado por completo. El descubrimiento del motor de explosión supuso algún roce con los hospitalarios jefes tribales de la feliz Arabia, resuelto gracias a la minoría hebrea de La Meca; actualmente los árabes siguen con su castizo politeísmo, su adoración de los aerolitos y su vida refinada y sencilla. Su carácter de vecinos de la Gran Roma no les ha cambiado mucho, y explicaré por qué: en el año 1312 ab Urbe condita el concilio del Serapeo decidió que los pueblos atrasados deberían ser respetados en su forma de vida. Las necesidades materiales de la Gran Roma están ya colmadas, y las que irían surgiendo siempre han sido satisfechas con el progreso técnico y humano. Así, los pueblos negros y cobrizos de otras latitudes mantienen sus atrasados modos de existir. A ello no es ajeno el exponencial desarrollo de las ciencias del cerebro en la Gran Roma y la ausencia de culpabilismos antirracistas: la Naturaleza es intensamente variada y debemos entenderla, incluida la humana. No fue fácil vencer la presión de los oportunistas que veían en esas tierras vírgenes un enorme negocio, pero …. ¿qué mayor negocio que el Espacio Exterior? Tal día como hoy, amigo Uránida, celebramos que en el año 1460 a. U. c. el prefecto nauta Cayo Séptimo Pontífice pisó la superficie de la Luna. Todo el espaciotiempo de Hiparco de Brigantium vibra de felicidad recordando aquellos pasos pioneros. Te mando mi más cordial saludo de amigo."

Bienvenido nuevamente, querido Mjölnir. Ésta es tu casa.

El inventor del hambre

Ha muerto Juan Antonio Cebrián, el señor que me enseñó a amar las madrugadas. Tenía pensado meterme con los años 80, aquella época horrible en que cada cancioncilla pop tenía, tras el segundo estribillo, un postizo solo de guitarra o de saxo, los años de los temibles Steve Guttenberg y José Sacristán (ya saben, el comprometido progre rojeras que rodó "Vente a ligar al Oeste" y "París bien vale una moza" en tiempos del tío Paco). También había pensado en una ucronía de Mjölnir inspirada en una lectura reciente. Pero ahora no tengo fuerzas, o ganas, o resuello.

Lecturas de estos días:

-Las Sátiras de Persio.

-The economics of innocent fraud, John Kenneth Galbraith.

-Aurora, Friedrich Nietzsche.

-Tratado de ateología, Michel Onfray.

-Trenes rigurosamente vigilados, Bohumil Hrabal. Y

-Principios básicos de aprendizaje, Roger M. Tarpy.

Nos leemos pronto, con un post de mayor aliento. Nunca te olvidaré, Cebrián.

La devolución de la calavera y la doble hélice

Hoy he recordado la lectura de La máquina del tiempo. Esta estupenda novela de H. G. Wells suele pertenecer al campo de las lecturas adolescentes …. aunque para mí fue una lectura del año pasado. En ella el autor conjuga las tesis evolucionistas, la lucha de clases y el colonialismo -temas ya muy candentes en el Zeitgeist que le tocó vivir- en el primero de sus dos grandes viajes al futuro, en el que conoció el doble mundo de los éloi y de los morlocks, ante el que se propuso explicaciones varias hasta llegar a la más aterradora de todas. En el segundo viaje, mucho más allá, no existían ya humanos, sino una desierta playa. Esa absoluta soledad resultaba quizá lo más escalofriante de la novela, más incluso que una de las rocas de la playa fuese en realidad un gigantesco cangrejo, como en cierta película de la Hammer en que Raquel Welch y Martine Beswick competían por ver cuál de las dos era la mujer prehistórica más maciza (empate técnico, en mi opinión). En lo que se equivocaba Wells era en el firmamento: él afirmaba que ya no quedaba ninguna de nuestras actuales constelaciones, aunque presumiblemente sobrevivirían hasta entonces dos, Escorpio y Orión (aunque a esta última le faltaría Betelgeuse). Quién sabe, si se hubiera quedado un poco más podría haber reaparecido el bueno de Hiroo Onoda desde el fondo de alguna gruta.

La prensa ha recibido con suma hostilidad las declaraciones de un tal James Dewey Watson en las que afirma que las políticas de ayuda a África fracasan al no admitir los occidentales que nuestros sistemas no son adecuados para gentes de menor capacidad intelectual como los negros africanos. Ese tal Watson no es nadie, según parece, un mero agitador facha y "solamente" el codescubridor de la doble hélice del ADN. Si un científico absolutamente crucial ataca a las religiones, se considera que sienta cátedra desde un punto de vista ilustrado, y que tomen buena nota los sacerdotes y gurús del mundo ancho y ajeno; si opina sobre la diversidad humana, se le restriega que se está extralimitando de su estrecha parcela de actividad y que su opinión vale tanto como la de la señora de la tienda de gominolas.

En contrapartida, le han concedido el Nobel de la Paz al falsario Al Gore, después de un ridículo Príncipe de Asturias. Que este elemento, vicepresidente del corrupto e intervencionista Bill Clinton, y que nunca ha dado muestras de conciencia en el ahorro de energía -todo lo contrario- esté "barriendo" con todos los macropremios de la culpabilidad occidental demuestra que en buena medida estamos ideológicamente inermes. Y todo a raíz del camelo del calentamiento global, la última pseudociencia, la que reúne todas las demás (las terribles radiaciones de los móviles, los efectos de los calzoncillos ajustados en el esperma, etcétera) en un magma omnicomprensivo en que ya se adoctrina a los niños. Este Al Gore parece el hechicero de la tribu wahhehe: si no le "devuelven" esa presidencia que parecía hecha para él en el 2000, al igual que la calavera de Mkwawa, no hay trato (el de Versalles, en aquel caso; en el presente, quién sabe ya). De cualquier manera, con echarle un vistazo a unos cuantos Nobel de la Paz (Brandt, Kissinger, Begin, Mandela, Arafat …. ¿sabía el lector que Hitler fue nominado a ese premio?) ya nos podemos hacer a la idea de cómo está el tema.

Por cierto, Watson es también Nobel, pero de un apartado serio: Fisiología y Medicina. Lo obtuvo en 1962 a la par que Crick y Wilkins.

 

¿Para cuándo un Nobel al mejor blog, compartido con Mjölnir? Sí, es una broma.

Tiempo …. el suficiente

Tras un post como el de ayer, que no pretendía remedar el juicio contra Dios que en su momento ofició Lunacharsky, volvemos a los corrales.

Hoy me he sorprendido haciendo un cálculo tan sencillo como influyente en mi vida. El experto en marketing Keith Ellis hizo una afortunada distinción entre tiempo "vertical" y "horizontal" en un librito de motivación para vendedores en que explicaba su método, comprimido en el acróstico LAMP (lock on, act, manage, persist). He de decir, por una parte, que detesto los libros de autoayuda; y, por la otra, que esta práctico opúsculo de Ellis no pertenece a tal subespecie, pero vayamos al grano. Si una grieta amenaza la ruina de un muro, sería absurdo dedicarle media hora cada día durante un mes para arreglarlo: más bien, se está un día entero para solucionarlo de urgencia; si uno quiere aprender a manejar el Contaplus, un poner, no se tira un día entero seguido sino, probablemente, media hora durante un mes. Es la diferencia entre tiempo vertical -intensivo- y horizontal -extensivo-.

Claro que lo referente al tiempo puede aplicarse a otros caudales fungibles: el dinero, sin ir más lejos. Hoy recordé que hace más de un año que no entro en un bar donde iba un par de veces a la semana, más o menos, a tomar café o bien una caña acompañada de un par de tapas. El dueño me caía mal, le decías "buenos días" y no respondía, como mucho te miraba con expresión catatónica, pero de todas maneras me dejaba caer por allí, pues tenían media docena de periódicos, estaba al lado de casa y las tapas eran sabrosas. Bueno, pues un día me acercó un café a mi mesa, cayéndosele el azucarillo a mitad de camino. Lo recogió del suelo -hasta ahí todo bien- y, pasmo, lo puso de nuevo junto a la taza y la cucharilla. Ni que decir tiene que no volví desde entonces. Eso fue en mayo del año pasado. Por eso, mientras hoy devoraba pinchos en el Lizarran que tengo cerca -a menos de 100 metros del malhadado bar- mi mente fue haciendo el cálculo de lo que dejé de gastar allí, lo que jurídicamente llamaríamos "lucro cesante". Ese cálculo arrojó la cifra redonda y bonita de 300 euros. 300 euros que el citado personaje, gracias a su agudeza mental de enano de jardín, dejó de ganar. En resumidas cuentas, eso sí que es una señora venganza, y solamente aplicando eso que los estadounidenses llaman "votar con los pies".

¿Recuerdan la parábola del grano de mostaza? Crúcenla con la fábula de la lechera fantasiosa y a ver qué sale. Muchas veces los grandes acontecimientos tienen orígenes ínfimos (como nos contaban de niños -ahora seguramente no será así-, el caballo mal herrado de don Rodrigo dio con éste en los suelos y, con él, la España visigoda: todo por la impericia de un herrador adicto al "efecto mariposa"). Sin ir más lejos, la historia norteamericana, desde la misma rebelión del té, nace de granos de mostaza de los que no está nunca lejos la delincuencia organizada. ¿Cómo se mantiene un país así, cómo es que no se hunde? Eso es lo grande de Estados Unidos, supongo. Al igual que la Roma imperial, el gran aparato de poder no se venía abajo a pesar de la mediocridad de muchos de sus presidentes: del desequilibrio mental de Wilson y Reagan hasta la corrupción de Kennedy y Clinton, pasando por la ausencia de ideas de Carter, el nulo sentido estratégico de Eisenhower, el carácter de títeres de los Bush o la absoluta bajeza moral de F. D. Roosevelt y Truman, éste último uno de los mayores asesinos de la Historia, un judío vendedor de camisetas aupado al Senado por la mafia de Kansas City. ¿Por qué el sistema sigue funcionando? Es un misterio pero, al menos, sabemos que hay un sistema detrás de los presidentes. A ver si recuerdan ustedes la primera alocución de cada presidente in pectore de los USA: junto a él, que ha sido elegido por los compromisarios, aparece siempre una segunda persona que nadie ha elegido y que ejercerá el cargo de eminencia gris. No es que me llame la atención la presencia de una eminencia gris, sino que a las primeras de cambio tenga el virreinato en sus manos, al modo del célebre "tapado" de cuando los buenos tiempos del PRI -buenos tiempos para ellos, no para los mexicanos-.

 

No sé qué opinará Mjölnir sobre todo esto. Le preguntaré.