Adivinando el 2008 desde el rascacielos

Mis pensamientos vuelan hasta el día 1 de febrero del 2002. Ese día compré, no recuerdo en qué tienda pero sí que fue en Santiago, un disco del que había oído maravillas desde hacía ocho años pero del que sólo conocía la canción "Nadadora". Se trataba de "Un soplo en el corazón" -como cierta olvidada película de Malle-, de dos donostiarras llamados escuetamente Family -como cierto olvidado grupo-. En su momento, mediados de los ochenta, eran tres -Javier Aramburu, Inaki Gametxogoicoetxea y Ricardo Aldarondo- bajo el también muy ochentero nombre de La Insidia. Posteriormente Aldarondo abandonó la formación (no se le ha perdido la pista: es crítico de cine y música en Dirigido Por y Rockdelux respectivamente, si bien en la primera revista aparece poco). Con posterioridad el ya dúo se llamará El Joven Lagarto, firmando una maqueta a finales de década en que figura el grueso de lo que publicarían, a caballo entre el 93 y el 94, con el nombre de "Un soplo en el corazón", en el seno de Elefant. En su día no estaría mal hablar un poco de la -horrible- deriva de este sello discográfico, hoy completamente perdido en un absurdo revival ye-yista pero por aquella época matriz de buena parte del indie nacional más interesante. Hum, hoy no toca.

Por aquel entonces la gente se había vuelto loca. En Asturias, en el País Vasco, en Mallorca, en Madrid, en Andalucía y en Cataluña surgían por doquier grupos que en su mayoría cantaban en inglés, veían reflejadas sus andanzas en infinidad de fanzines, eran bien recibidos por cierta prensa -otra les ignoraba-, escuchaban a My Bloody Valentine, Ride y Mercury Rev -también a Pale Saints, Heavenly, Cranes, Ecstasy Of Saint Teresa ….- y tenían por gurús a Julio Ruiz, Luis Calvo y los "malsonando". No viví esa época, la he reconstruido mentalmente a posteriori a base de miles de escuchas, lecturas de publicaciones de entonces, cosas que algún apóstol indie me ha contado (un guiño al primo Valky). En realidad fue precisamente en el citado 2002 cuando comenzó mi amor por nuestra música independiente.

Lo característico de Family era a su vez también lo característico de una de las corrientes del indie de aquella época, y que se conoció como sonido Donosti. Frente a la psicodelia oscura y germanófila de los asturianos, el sonido inglés y melancólico de los andaluces o el abierto yanquismo de los mallorquines, en unos cuantos apartamentos de la capital de provincia más violenta de Europa Occidental se gestó un sonido afrancesado, suave, con querencia por la delicadeza, letras costumbristas y algo cursis, voces asexuadas, con toquecillos de tecno-pop y de tropicalia. Aventuras De Kirlian -después llamados Le Mans-, El Joven Bryan, La Buena Vida …. y Family, éstos más escorados hacia New Order.

Desde que este disco único del dúo -una continuación en forma de álbum conceptual quedó malograda y nunca se supo más de ella- apareciera con sus apastelados azules en las manos de muchos indie-kids, fue considerado una obra no sólo maravillosa y exquisita, sino también única. Máxime cuando por entonces se tenía como el no-va-más de la delicadeza a la vasca a los mediocres Duncan Dhu y el tecno-pop arrasaba -nunca mejor dicho- con los subproductos de OBK, Viceversa y compañía. El secreto de Family era evidente pero muy difícil de imitar: canciones sin estribillo, muy breves, como pinceladas, con presentaciones sencillas, una programación levemente sincopada por debajo que al final de la letra andróginamente cantada por Javier era realzada por más sintetizadores dejando una sensación de honda ternura, como de sueño desvanecido. La prueba de lo inimitable de su estilo está en sus seguidores: algunos grupos posteriores como Gasca o Dar Ful Ful crearon a la sombra de Family discos francamente inferiores al original. La mejor influencia de Family se da siempre a cuentagotas: en lo mejor de Apenino -continuación muy mejorada de Dar Ful Ful: "Pablo miente" recuerda inevitablemente a "Carlos baila" pero la supera-, en el brevísimo minutaje de lo que conocemos de Mirafiori, o en el influjo sobre "compañeros" indies: las bellas "Tierras altas" de Los Planetas y "Un actor mejicano" de La Buena Vida. Prácticamente no he visto foro musical donde el grueso de los intervinientes no consideren "Un soplo en el corazón" una obra maestra total -excluyendo los nichos metaleros, se entiende-. Y así la recordaba yo. Los bonitos títulos, todo escrito en minúsculas ….

Hace unas semanas reescuché el disco de Family. La última escucha podría haber sido de 3 ó 4 años atrás. Ha pasado mucha agua por debajo del puente. Y ¿qué puedo decir? Casi toda la gente que cantaba en inglés en 1993 lo hace ahora en castellano. El noise-pop ya no existe. Los fanzines desaparecieron e incluso las páginas web languidecen, pues cada quisque tiene un blog (sin ir más lejos, el menda Uránida y su deuteragonista Mjölnir). ¿Tiene vigencia actual Family como referente, sus canciones siguen siendo igual de mágicas e inmejorables? Veamos.

Recuerdo que dos de las canciones que más me gustaban eran "El bello verano" y "Dame estrellas o limones". Ahora bien, las noto algo envejecidas, los arreglos son demasiado aparentes -el sonido de lata de una y la pachenbelianada de la otra contrastan con el bonito recuerdo que tenía de ellas-. El himno "Nadadora" me sigue gustando, pero …. sencillamente es una bonita canción, la alternativa ideal para la radiofórmula de entonces. La pega estriba en que la alternativa para la radiofórmula actual debería ser otra cosa, estar en otro sitio, sonar de distinta manera. "Como un aviador" y "Martín se ha ido para siempre" acusan el calco de New Order. En cuanto a "Portugal", y citando por tercera vez a La Buena Vida, a la hora de crear una miniviñeta exótico-costumbrista lo hicieron mucho mejor con la preciosa "Pacífico" de "Soidemersol" (sinceramente, junto con "Hallelujah!" y quizás "Álbum", el único disco de veras memorable de los de Irantzu). "El mapa" resulta tan bossística como la anterior, y me convence mucho más, recordándome los momentos más contemplativos de -segunda cita- Los Planetas del infravalorado "Contra la ley de la gravedad" -no en vano la versionaron en el tributo a Family organizado por -hum, tercera cita- la peña de Rockdelux (¿no está saliendo demasiado endogámico esto?)-. "El buen vigía" figuraba en mi memoria como una joya: queda ahora como simpática cursilería. Y respecto de los infinitos abedules de "Viaje a los sueños polares", habremos de concluir que la fuerza de visualización de las letras de Family está un mundo por debajo de sus pretensiones. Por no hablar de la espantosa letra de "Al otro lado". En fin, de "Yo te perdí una tarde de abril" no hay malas noticias, aunque si le hubieran incluido un pianito habría sonado a patinazo de La Dama Se Esconde. ¿Qué me estoy cargando un gran disco? Mil perdones, pero a mí también me sigue pareciendo un gran disco. Y eso aunque sólo contenga dos canciones verdaderamente extraordinarias, "La noche inventada" y "En el rascacielos". Sólo por ellas dos Family viajará en mi corazón siempre.

"Un soplo en el corazón" me parecía un gran disco. Ahora lo veo como un pequeño gran disco. Sigue albergando esa magia purificadora que lleva como distintivo toda buena música popular. Sigue siendo una obra irrepetible. Sigue mereciendo la pena. Ahora le veo las costuras, pero lo quiero y admiro más que antes. Porque la experiencia de estos últimos años me han ayudado a hacerlo mío en mayor medida que antes. Mi recomendación para quien no lo haya escuchado aún.

"Las ilusiones y algún recuerdo van dibujando en el firmamento un caminito de estrellas multicolor"

Este rascacielos es gigante.

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